El informe La opción de las familias por la educación no formal en España, impulsado desde la Fundación Europea Sociedad y Educación y realizado para el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”, analiza la creciente importancia de las actividades educativas fuera del sistema escolar en las estrategias formativas de las familias. La investigación fue coordinada desde la Fundación y desarrollada entre los años 2024 y 2025, y dirigida por el sociólogo Juan Carlos Rodríguez, investigador principal del estudio en España. De esta investigación se desprende además el informe La educación en la sombra en la península ibérica, disponible en la sección de publicaciones del Observatorio Social.
«En países como Portugal y España, esta práctica es común entre familias que buscan ayudar a sus hijos a superar dificultades de aprendizaje o prepararlos para exámenes importantes. Los resultados muestran que los estudiantes con bajo rendimiento académico, problemas de conducta o necesidades educativas especiales son significativamente más propensos a recibir clases particulares. Esto indica que las familias utilizan las clases privadas como apoyo ante retos educativos específicos».
Basado en una encuesta realizada en 2024 a 2.500 familias con hijos de entre 6 y 18 años, el informe muestra la amplia extensión de la educación no formal en España: casi el 80 % del alumnado participa en algún tipo de actividad fuera del horario escolar. En concreto, el 69 % realiza actividades extraescolares, el 25,7 % recibe clases particulares y un 15,8 % combina ambas modalidades, mientras que algo más de una quinta parte de los estudiantes no participa en ninguna.
Las clases de refuerzo responden principalmente a la percepción de dificultades académicas o al deseo de mejorar el rendimiento escolar, especialmente en materias como inglés y matemáticas. Estas actividades suelen implicar unas tres horas semanales de dedicación y un gasto medio cercano a los cien euros mensuales por alumno.
Las actividades extraescolares, por su parte, tienen una presencia más generalizada —sobre todo en la educación primaria— y se concentran principalmente en el ámbito deportivo, seguido por los idiomas y las actividades artísticas. El estudio también detecta diferencias en los usos según el nivel educativo de las familias: mientras que las de mayor capital educativo tienden a utilizar estas actividades como ampliación formativa, las de menor nivel educativo recurren con mayor frecuencia a clases de refuerzo para compensar dificultades escolares.
En conjunto, el informe pone de relieve que la educación no formal se ha convertido en un componente estructural de las trayectorias educativas de muchos estudiantes en España, funcionando tanto como mecanismo de ampliación de oportunidades formativas como de apoyo al aprendizaje escolar.
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