Insight octubre 2026

PISA, familias y territorio

En mi anterior entrada en esta misma web, PISA 2025: mucho más que una fotografía de los resultados, planteaba que los datos de PISA necesitaban una explotación rigurosa que fuera más allá de los titulares y de la búsqueda inmediata de causas. Desde la publicación de los resultados, estamos viendo cómo comienzan a multiplicarse en LinkedIn y en otros espacios los primeros análisis, artículos breves y síntesis de trabajos más extensos. Es una buena noticia: los datos empiezan a ser interrogados desde perspectivas diferentes. Dejaba entonces abiertas dos cuestiones para retomar en octubre.

La primera tiene que ver con las familias y su percepción sobre la suficiencia del sistema educativo.

En el estudio La educación en la sombra en la península ibérica, coordinado por la Fundación Europea Sociedad y Educación para el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”, encontramos que una parte de las familias recurre a las clases de refuerzo porque considera que en la escuela no se enseña todo lo necesario o no se ofrece la ayuda adicional que sus hijos necesitan.

No es, desde luego, una explicación de los resultados de PISA. Pero sí una percepción que merece ser escuchada. ¿Qué ocurre cuando las familias empiezan a considerar que necesitan completar fuera de la escuela aquello que esperan de la educación formal?

La segunda cuestión me lleva bastante más atrás.

En 2008 tuve la oportunidad de editar Principio de solidaridad y educación, una publicación de la Fundación Europea Sociedad y Educación dedicada a analizar las implicaciones del principio constitucional de solidaridad para la vertebración del sistema educativo español.

Han pasado casi veinte años. Sin embargo, algunas de las preguntas siguen siendo reconocibles: cómo conciliar autonomía y cohesión, cómo garantizar la igualdad de oportunidades y cómo corregir los desequilibrios territoriales sin negar la diversidad de los modelos educativos.

Los resultados de PISA vuelven a poner esta cuestión sobre la mesa.

¿Hasta qué punto las diferencias de resultados entre comunidades autónomas deberían llevarnos a revisar cómo estamos entendiendo hoy la solidaridad interterritorial en educación?

No se trata de establecer rankings entre territorios. Los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta contextos sociales, económicos y educativos diferentes. Pero tampoco deberíamos dejar de preguntarnos qué significan unas diferencias persistentes en los resultados cuando hablamos de igualdad de oportunidades y de cohesión territorial.
La Constitución reconoce la autonomía de las comunidades autónomas, pero también establece el principio de solidaridad entre ellas. Por eso, PISA puede ser una oportunidad para abrir una conversación más profunda sobre hasta qué punto nuestro sistema educativo es capaz de garantizar unas oportunidades educativas suficientemente equitativas para todos con independencia del territorio en el que se estudie.

PISA, familias y territorio