Insights o Perspectivas es una sección que reúne historias breves, fragmentos e instantáneas de experiencias compartidas, de apuntes, de notas o de puntos de vista, que se cruzan y se superponen.  Son el resultado de encuentros, sobre todo fortuitos, con buenas ideas o con personas de las que se aprende. Perspectivas que nos hablan, nos atraen, nos educan y nos alimentan. 


Publicado: diciembre 2025

Elegir un máster con cabeza: a propósito de un texto de Luis Corchón y de lo que veo cada año en clase

Cada curso, cuando empiezan las clases del máster, me encuentro con estudiantes brillantes, motivados y, a menudo, con dudas muy parecidas: por qué están aquí, qué esperan realmente del programa y si han elegido bien.

Hace unos días, tras editar  para el  blog y releer el post de mi amigo y excelente economista Luis Corchón sobre cómo elegir un máster, tuve la sensación de que ponía por escrito muchas de las cosas que intento transmitir en el aula —y algunas que solo se aprenden con la experiencia- : confianza, resiliencia y esfuerzo.

Lejos de los consejos genéricos, el texto insiste en una idea central: un buen máster no es un trámite ni un “año de transición”, sino una apuesta exigente que conviene pensar con rigor.

Corchón comienza por la motivación. Hacer un máster para preparar un doctorado, para especializarse o para mejorar la empleabilidad son razones legítimas. Otras, en cambio, resultan peligrosas: seguir a los amigos, “darse un respiro” o repasar lo ya estudiado. En este último caso el diagnóstico es severo: si el máster repite contenidos del grado, “no avanzarás ni un milímetro” y, peor aún, estarás enviando una mala señal al mercado laboral.

El núcleo del texto se centra en cómo evaluar la calidad. La analogía es clara y eficaz: elegir un máster es como hacerlo con un espectáculo o con un equipo de fútbol.

Hay que mirar quién está detrás de la dirección de máster: el departamento, su posición en rankings internacionales, el director del programa, sus publicaciones y la existencia de profesorado permanente.

La acreditación oficial no garantiza la calidad, pero protege frente a fraudes académicos y debería ser un requisito mínimo. A partir de ahí, nuestro catedrático de la Universidad Carlos III prepara al lector para la realidad: un buen máster es duro. La comparación es contundente y memorable: “no es la continuación del grado como Wimbledon no es la continuación de otros torneos menores”.

Y concluye: si se pierde el ánimo, solicitar ayuda es sensato y, pese al esfuerzo, un buen máster deja aprendizajes, amistades y momentos que se recuerdan toda la vida. Una guía honesta, exigente y poco habitual en un mercado saturado de promesas fáciles.

Elegir un máster con cabeza: a propósito de un texto de Luis Corchón y de lo que veo cada año en clase
Publicado: noviembre 2025

¿Qué aprendemos del pensamiento «woke» y de la historia cultural del feminismo?

El taller Señales de nuestro tiempo inicia su recta final, identificando las huellas del pensamiento woke en nuestras experiencias vitales, en nuestros juicios y en nuestra cultura ciudadana.

Un grupo de jóvenes profesionales ha puesto palabras a una inquietud compartida: la necesidad de repensar una nueva agenda feminista para las próximas décadas, a partir del reconocimiento y del respeto a la historia social y cultural que han construido las mujeres que nos han precedido. Pero no una agenda cualquiera: libre de imposiciones ideológicas y excluyentes.

“Queremos dejar de ahogarnos con los símbolos y de ser víctimas, queremos abandonar los gestos exagerados, el tribalismo, los discursos institucionalizados, las palabras obligadas a pronunciar, la competición moralizante”.

Tras identificar algunos de los efectos de estas corrientes y de otras afines, como el victimismo o el emotivismo, el reto ahora es pensar juntas cuál es hoy el lugar de las mujeres en nuestro habitus cultural. Y para ello, quizá el primer paso sea sencillo pero decisivo: escucharnos más, fortalecer la amistad cívica, reivindicar la autonomía y la diversidad.

“Como mujer no tengo patria, como mujer no quiero patria. Como mujer, mi patria es el mundo». Virginia Woolf.

¿Qué aprendemos del pensamiento «woke» y de la historia cultural del feminismo?